La Plaza Mayor

Antes de Madrid se convirtió en una capital con grandes avenidas y bulevares, su topografía estaba formada por pequeñas calles y pasadizos que hoy nos transportan a los días de los spadassins y picaros.

La Plaza Mayor fue construida sobre el solar de la antigua plaza del Arrabal, donde el mercado más concurrido de la ciudad se celebró a finales del siglo XV, cuando Felipe II instaló la corte en Madrid. En 1617, el arquitecto Juan Gómez de Mora recibió el encargo de normalizar los edificios de la plaza, que albergaría fiestas populares, corridas de toros, beatificaciones, coronas y más de un autodafé a lo largo de los siglos.

La Casa de la Panadería

La Casa de la Panadería fue construida por Diego Sillero hacia 1590. Aunque hoy en día sólo se conservan el sótano y el primer piso del edificio original, todavía se utilizaba como modelo para los demás edificios de la plaza. Entre las muchas funciones que ha desempeñado, una de ellas fue la de la principal panadería de la ciudad, que fijó el precio del pan para que los más necesitados pudieran comprarlo. También se utilizó como residencia real y fue sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de la Academia de Historia. Actualmente es la sede de la Oficina de Turismo de Madrid. La decoración que podemos admirar en su fachada no ha sido siempre la misma durante todos estos años, siguiendo la sucesión de obras y restauraciones. Carlos Franco es el responsable de los murales que adornan el edificio actual, donde se pueden ver figuras mitológicas ligadas a la historia de Madrid, a imagen y semejanza de la diosa Cybèle.

Porche de Cuchilleros

Sin embargo, los fuegos han cambiado el aspecto de la plaza varias veces. La más devastadora fue la reconstrucción de 1790, que justificó una reconstrucción del arquitecto Juan de Villanueva. Esta última limitó la altura de las fachadas de dos plantas, cerró la plaza a las cuatro esquinas y construyó nuevos porches de acceso. Por su aspecto monumental, el más famoso de todos es el de Cuchilleros, cuya escalera de abrupta pendiente permite cruzar una caída vertical acusada. Los pintorescos edificios de esta calle llaman la atención por su gran altura y las fachadas inclinadas que actúan como contrafuertes. Este porche debe su nombre a los puestos de cubertería que allí se instalaron y sirvieron a los carniceros de la Plaza Mayor, donde se ubicaba la Casa de la Carnicería, principal sala de mercado del pueblo.

La estatua de Felipe III

Esta estatua ecuestre es una de las obras de arte más preciadas que adornan las calles de Madrid. Diseñada por Juan de Bolonia y terminada por Pietro Tacca en 1616, conservó durante siglos la entrada de la Casa de Campo. La reina Isabel II lo cedió a la ciudad en 1848, que decidió instalar la Plaza Mayor. Salvo en la época de las dos repúblicas, la escultura nunca ha salido de esta plaza, que es sin duda la más emblemática de Madrid.

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